Capítulo 3. El barrio cerrado...


Patines nuevos, por segunda vez en una semana. Tres talles menos y los cm. exactos de mi pie, ahora el calce es diferente.
Para aquellos que vivan la ilusión de que ésto cambio radicalmente mi habilidad sobre los patines, déjenme confirmarles que no, en lo absoluto. Lo único que cambio es que el patín ahora me apreta más y cuando miro para abajo no me siento como con zapatos de payaso sobre ruedas.

Despunta el día y el programa para el sábado del fin de semana ya estaba hace rato: asadetee con amigos y todos nuestros hijos en uno de estos barrios cerrados del norte del conurbano. Se sube al auto a la familia, la bici de la nena, el cochecito del gurrumín y los patines para estrenar.

El día corre, grosso pollito a la parrilla con papita, morroncete… el combo completo. Los pibes ya se trepan por la reja, quieren callejear. Y hasta ahora me venía haciendo el dobolu, porque desde que llegue me quería calzar los patines y dejar a todo el mundo comiendo.

-Vamo' a sacar a los pibes, che! Que se nos trepan!- Preparan el matienzo, salimos rumbo a la plaza, por callecitas de asfalto relativamente nuevo. Los enanos en las bicis, los dos que saben andar (Edades: 2 de 5 meses, uno de año y medio, una de dos y medio, una de tres y uno de cinco). El resto en diversos vehículos de tracción a sangre: cochecitos, pata patas o corriendo.

-Qué haces?- Pregunta el que se desayuna el notición de que ahora patino cuando abro el baúl del auto para sacar los rollers. 

Llega la declaración de la tarde: "Aaaahhhhh…. sos RE GUEY!!!". 

No me queda más que reír, calzarme los patos y tratar de no matarme cuando me levanto. Mientras, en mi cabeza, empiezo a plantearme el asunto. ¿Tengo problemas con mi sexualidad?
Es en ese instante donde una vez más mi mujer, compañera y madre de mis hijos pasa a unos metros y se inclina sobre el carrito para acomodar al bebé, aclarando, si las había, todas mis dudas. Que poto, dio… Miro a mi amigo saliendo con su hijita de la mano y tras un breve (y desagradable) chequeo de su nalgas me quedo más tranquilo todavía. Ta claro que me quedo con mi jermu…. 
El porqué el macho argentino ve a un pibe sobre rollers como afeminado, se me escapa. Ya elaboraremos un capítulo a su debido tiempo. En defensa de éste amigo, debo decir que cursó un par de materias en el seminario y tiende a ser bastante estructurado. Con decirles que hemos discutido acerca de cómo preparar una polenta en un fin de semana en la costa, debería ser suficiente. 
Amigo, si lees esto, así te queremos, con tus estructuras y tus verdades. Te lo digo sobre patines.

Volviendo al patín, la vuelta hasta la plaza va de lujo. En estas calles los pocos autos que pasan te esquivan y van despaciiiiiiiito. Yo me refugio atrás de los nenes, haciendome el que los estoy cuidando y saludando con cara seria a todos los conductores, como quien hace la guardia. Que no se note que mi hija de tres años tiene más dominio de su bici que yo de estas ocho ruedas!

Llegamos a la plaza y todavía no me la puse. Hinchado de orgullo, me siento a tomar mate con la barra… hasta que llega el marido de una amiga de amigos, desconocidos para mi. 
HIJODE&^%TA! A los saltitos, el muy jetón, pisteando con unos rollers más raros que la hostia, meta acelerar para acá y para alla y su pu&%a madre. Para colmo el tipo es re macanudo… MAS BRONCA, LOCO!!! Me tenías que caer bien?!?!? Aparentemente, el quía supo jugar Hockey sobre patines, asique anda a toda velocidad para adelante, para atrás, saltando, levanta los pibes, los lleva en hombros… 'dalavarteloscantos!!! 
Traspirando como bestia, ante mi humilde comentario -como pidiendo disculpas- de que estoy aprendiendo, el boncha tira la frase matadora: "-Hay que seguir practicando!" Lo triste es que no me lo decía a mi, se lo decía a él mismo!

No me cabe ninguna duda de que la práctica nunca termina, ni siendo el námber uán. 

El día va terminando y la roleada también. Llego vivo y entero, a pesar de los badenes y lomos de burro de estas calles malévolas, que atentan contra mi equilibrio.

Ahora ya no me duele TODO el cuerpo, pero las piernitas me tiemblan bastante. 

Volvemos a casita y los patos ya viven en el baúl del auto… suben a casa sólo para poder admirarlos y hacer algún ajuste mínimo. 

Aprendizajes:
1. Los barrios cerrados garpan a la hora de aprender. Para empezar, siempre pasan autos, pero despacito. Y como se supone que si estas adentro o sos propietario o estas con alguien, si te rompes la bocha contra un macetero algún samaritano que te tire en la salita de guardia siempre va a haber.
2. Vas a encontrar gente que patina mejor que vos, mucho mejor. Hasta ahora, lo increíble es que todos parecen recordarse al verse reflejados en vos, zarandeando los brazos para mantener el equilibrio, como en sus primeras veces arriba de los rollers. 
3. Parece haber algún prejuicio social que mezcla al hombre sobre patines y su sexualidad. Como si cualquiera de las dos cosas fuera mala, y juntas todavía peor… madre de dio… Como bien dice mi amigo Angelito, el Vazco, "-ME LA SUDA-".

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